Contacto

Miramos al niño en su totalidad. No para etiquetarlo, sino para comprenderlo.

Desde la Pedagogía Curativa, acompañamos a docentes y equipos escolares en la observación de niños con necesidades específicas. Brindando herramientas para una comprensión más profunda y un acompañamiento adecuado.

 

Quiero conocer el acompañamiento
Volver a Iniciativas Educativas

Hay niños que el sistema no sabe cómo mirar.

La Pedagogía Curativa sí.

 

En toda escuela aparecen niños que desconciertan. Niños que no encajan en el ritmo del grupo, que presentan dificultades que no se explican fácilmente, que generan preguntas que el docente no sabe cómo responder solo.

 El primer impulso suele ser buscar un diagnóstico. Etiquetar para saber qué hacer. Pero etiquetar cierra la mirada justo cuando más necesitamos abrirla. La Pedagogía Curativa propone otra pregunta: ¿qué nos está mostrando este niño y qué necesita encontrar en el adulto y en el ritmo escolar?

 

No buscamos saber qué tiene el niño. Buscamos comprender qué necesita.

 

Una observación profunda, progresiva y sin apuro.

La observación del niño es un camino de atención. No se trata de mirarlo desde una dificultad aislada, ni de apresurarse a definir qué “le pasa”, sino de construir una imagen viva y completa de quién es, cómo se manifiesta y qué está intentando expresar en este momento de su desarrollo.

Observamos su cuerpo, su postura, sus movimientos, sus gestos, su mirada, su lenguaje, su respiración, su forma de alimentarse, su juego, su comportamiento social, sus capacidades anímicas y los fenómenos vinculados a su voluntad. También miramos su historia: gestación, nacimiento, sueño, enfermedades, alimentación, entorno familiar y recorrido dentro del grupo.

Este proceso se realiza desde la trimembración y la cuatrimembración, atendiendo también a sus sentidos, su biografía y su modo particular de estar en el mundo. La mirada no busca clasificar ni juzgar, sino comprender con mayor precisión dónde se encuentra el niño, qué fuerzas están disponibles, qué obstáculos aparecen y qué condiciones necesitan transformarse para que pueda avanzar.

La observación requiere tiempo, escucha y contención. Primero se describe con cuidado lo que aparece; luego se buscan relaciones y significados; finalmente, desde una actitud de espera y respeto, pueden surgir orientaciones pedagógicas más ajustadas. Así, el niño no queda reducido a una conducta o a una dificultad, sino que puede ser acompañado desde una comprensión más amplia de su proceso y de su próximo paso posible.

¿Cómo funciona?

Dos formas de acceder al Acompañamiento Terapéutico.

Según la urgencia y la profundidad que necesite cada situación, ofrecemos dos modalidades. Ambas incluyen devolución escrita con orientaciones concretas para el aula y la familia.

Ateneo puntual

$85

Espacio de encuentro para ampliar la mirada y descubrir juntos propuestas terapéuticas y pedagógicas.

  •  1 sesión de 1,5 horas con el equipo docente.

  • Espacio de escucha y observación compartida.

  • Devolución escrita con recomendaciones concretas para el aula y el hogar.

  • Absoluta confidencialidad.                                                                                                                                                          

Adquirir

Proceso de Observación del Niño

$170

Proceso de Observación del Niño de tres semanas.

  • 3 sesiones, una por semana, de 1 hora cada una.

  • Observación progresiva a lo largo del proceso.

  • Comprensión de dónde está el niño y qué se debe promover.

  • Orientaciones pedagógicas y terapéuticas para el trabajo cotidiano en el aula y el hogar.

Adquirir

Para cualquier docente que tenga preguntas sobre un y desee una mirada externa y profesional.

No hace falta que la situación sea grave ni que el niño tenga un diagnóstico previo. Este acompañamiento está pensado para el momento en que el docente siente que necesita otra mirada: alguien con experiencia que pueda ayudarlo a ver lo que él, por estar dentro de la situación, no logra ver.

  • Docentes de escuelas Waldorf que trabajan con niños que presentan dificultades específicas.
  • Equipos pedagógicos que quieren profundizar la mirada sobre un niño o un grupo.
  • Escuelas que atraviesan situaciones complejas con familias y necesitan orientación.
  • Jardines de infantes con niños que requieren una observación más cuidadosa de su desarrollo.

Lo que suelen preguntarnos antes de empezar. 

Cada niño que desconcerta está pidiendo ser visto de otra manera. Acompañamos esa mirada.

El acompañamiento terapéutico de Escuelas Vivas no reemplaza al docente ni a la familia. Los sostiene. Les ofrece herramientas, preguntas y una perspectiva más amplia para que el niño encuentre en su entorno escolar lo que necesita para seguir creciendo.

Ver las dos modalidades de acompañamiento