Tu hijo no necesita una etiqueta, necesita una mirada más profunda.
Un acompañamiento terapéutico personalizado para niños con necesidades específicas, desde la Pedagogía Curativa Antroposófica. Una mirada que ve al niño en su totalidad: su cuerpo, lo sutil, su biografía y su desarrollo. No para clasificarlo, sino para comprenderlo y acompañarlo.
Desde USD 75 · Modalidad puntual o proceso de acompañamiento
Ver qué modalidad se adapta mejor a mi hijoUna forma de mirar al niño que la educación convencional no contempla.
Rudolf Steiner describió la Pedagogía Curativa como la consonancia entre la medicina, la educación y el arte, ampliados antroposóficamente. No es una disciplina aislada ni un método terapéutico más. Es una manera de comprender al ser humano en su totalidad y de acompañar su desarrollo cuando algo en ese proceso necesita atención especial.
El término "curar" en Pedagogía Curativa no apela a eliminar una enfermedad. Apela a la cualidad de asistir, acompañar, ser responsable, ocuparse de alguien. Desde esa mirada, cada niño que desconcierta, que no encaja en el ritmo del grupo, que presenta dificultades que no se explican fácilmente, no es un problema a resolver. Es una pregunta que merece una escucha más profunda.
La Pedagogía Curativa ve en el ser humano una esencia que va más allá de su vivencia terrenal, donde la persona busca oportunidades de desarrollo. Apoyar esa esencia es la tarea central de este acompañamiento.
La esencia del niño y la niña necesita es ser vista, comprendida y acompañada desde otro lugar.
Algo en tu hijo te dice que necesita más de lo que está recibiendo.
No siempre es algo dramático ni fácil de nombrar. A veces es una sensación, que tu hijo no está desplegando todo lo que es, que algo lo frena, que las respuestas que encuentras no terminan de llegar. Que la escuela no sabe cómo acompañarlo. Que los especialistas que consultaste le pusieron un nombre a lo que le pasa, pero no te dieron herramientas reales para acompañarlo en casa.
Otras veces sí hay un diagnóstico, dificultades de atención, de integración sensorial, de lenguaje, de conducta, de vínculo. Y tienes el diagnóstico, pero no tienes claro qué hacer con él ni cómo acompañar a tu hijo desde una mirada más humana y menos reduccionista.
Estas en el lugar correcto si:
- Tu hijo tiene dificultades de atención, de concentración o de organización que no mejoran con las estrategias habituales.
- Presenta desafíos sensoriales: le molestan ciertos sonidos, texturas, luces o situaciones que para otros niños son normales.
- Tiene dificultades en el lenguaje, en la comunicación o en el vínculo con otros niños y adultos.
- Su desarrollo no sigue el ritmo esperado para su edad y no sabés cómo acompañarlo sin forzarlo.
- Recibió un diagnóstico y querés complementar el acompañamiento desde una mirada pedagógica más integral.
- La escuela no sabe cómo trabajar con él y vos sentís que desde casa podés hacer más.
- Simplemente sentís que hay algo en tu hijo que no se está viendo y que necesita una mirada externa más profunda.
Una mirada que ve al niño entero, no solo su dificultad.
El acompañamiento terapéutico desde la Pedagogía Curativa no parte del diagnóstico ni de la dificultad. Parte del niño. De quién es, de cómo se mueve por el mundo, de qué fuerzas tiene, de qué obstáculos encuentra y de qué necesita el entorno para que esas fuerzas puedan desplegarse.
Qué se trabaja en el acompañamiento
Observación profunda del niño:
Miramos al niño desde su trimembración y su cuatrimembración, sus sentidos, su temperamento, su biografía y su momento evolutivo. No para clasificarlo sino para construir una imagen completa de quién es y qué necesita.
Orientación concreta para el hogar:
A partir de esa observación, diseñamos propuestas concretas para aplicar en casa: ritmos, actividades, ambiente, gestos cotidianos y orientaciones que el adulto puede incorporar en la vida familiar para acompañar mejor el desarrollo del niño.
Arte como vía terapéutica:
La Pedagogía Curativa da gran importancia al arte como vía para que el niño se manifieste y revele. El dibujo, el modelado, el color, el movimiento y la música no son actividades recreativas en este contexto. Son herramientas terapéuticas que hablan donde las palabras no llegan.
Acompañamiento al adulto:
El trabajo no es solo con el niño. Es también con los adultos que lo rodean. Orientamos a la familia sobre cómo mirar al niño de otra manera, cómo responder a sus necesidades y cómo crear un entorno doméstico que favorezca su desarrollo.
Dos caminos según lo que tu hijo y tu familia necesitan.
El acompañamiento puede tomarse como una orientación puntual o como un proceso sostenido en el tiempo. La elección depende de la situación del niño, de la urgencia y del compromiso que la familia quiera asumir.
Modalidad puntual
USD 75
Para familias que necesitan una primera mirada terapéutica sobre su hijo o una orientación concreta sobre una situación específica.
- 1 sesión personalizada de 1 hora.
- Recomendaciones terapéuticas personalizadas.
Modalidad proceso
USD 130
Para familias que quieren un acompañamiento sostenido en el tiempo, con seguimiento y retroalimentación continua.
- Sesión inicial personalizada para conocer al niño y diseñar la propuesta terapéutica.
- Recomendaciones terapéuticas personalizadas.
- Videollamada quincenal para revisar, ajustar y avanzar.
Si después de leer esto todavía no tenés claro cuál es la modalidad más adecuada para tu hijo, empezá por la sesión puntual. Al finalizar, si querés continuar con un proceso, lo coordinamos juntos.
Para cualquier familia que sienta que su hijo necesita una mirada más profunda.
Este acompañamiento no requiere que el niño tenga un diagnóstico previo. Tampoco requiere que la situación sea grave. Está pensado para cualquier familia que sienta que algo en el desarrollo o en la vida cotidiana de su hijo merece una atención más cuidadosa, una mirada más humana y una orientación más concreta.
- Niños con dificultades de atención, concentración o impulsividad que no responden bien a los abordajes convencionales.
- Niños con desafíos sensoriales, de integración o de procesamiento.
- Niños con dificultades en el lenguaje, la comunicación o el vínculo.
- Niños con diagnósticos de TEA, TDAH u otras condiciones del neurodesarrollo, cuyas familias buscan un complemento desde una mirada más integral.
- Niños que atraviesan momentos de crisis, regresión o cambio y necesitan un acompañamiento más específico.
- Niños que simplemente desconciertan a los adultos que los rodean y cuya situación todavía no tiene nombre.
Este acompañamiento no reemplaza la intervención de profesionales de la salud cuando es necesaria. Se ofrece como complemento pedagógico y terapéutico desde la mirada de la pedagogía curativa, siempre en diálogo con el resto del equipo que acompaña al niño.
Una mirada formada en pedagogía curativa y arteterapia antroposófica.
El acompañamiento está a cargo de María José González, maestra Waldorf, arteterapeuta antroposófica y cofundadora de Escuelas Vivas. Su formación en arteterapia antroposófica le da una herramienta muy específica para el trabajo terapéutico con niños: la capacidad de leer lo que el niño expresa a través del arte, el movimiento y la imagen, y de devolver desde ahí orientaciones concretas para su acompañamiento.
A lo largo de más de una década ha acompañado a familias con niños con necesidades específicas, integrando la mirada pedagógica Waldorf con la perspectiva curativa para ofrecer un acompañamiento que no reduce al niño a su dificultad sino que lo ve en toda su riqueza y su potencial.
Lo que suelen preguntarnos antes de empezar.
¿Este acompañamiento reemplaza la terapia o el tratamiento que ya está haciendo mi hijo?
¿Mi hijo tiene que tener un diagnóstico para acceder al acompañamiento?
¿Cómo se trabaja si el acompañamiento es online?
¿Para qué edades está pensado?
¿La familia tiene que participar activamente?
¿Cuánto tiempo lleva ver resultados?
Tu hijo tiene fuerzas que todavía no se vieron. El acompañamiento terapéutico existe para ayudarte a verlas.
La pedagogía curativa parte de una certeza: la esencia de un niño nunca está enferma. Lo que a veces necesita es un entorno más adecuado, una mirada más profunda y un acompañamiento más específico. Eso es lo que ofrecemos desde Escuelas Vivas.