Un encuentro de 1.5 horas por videollamada. Escuchamos la situación de la familia, el momento del niño y las preguntas o desafíos concretos que se quieren trabajar.
Al finalizar la sesión, la familia recibe una propuesta concreta: ritmo diario orientativo, actividades acordes a la edad, sugerencias de ambiente y materiales, y orientaciones para los desafíos específicos que se trabajaron.
No hay respuestas genéricas. Todo lo que se trabaja en la sesión está pensado para el momento evolutivo específico del niño: su edad, su temperamento, su contexto familiar y sus necesidades reales.